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Análisis Gerona

En pocas ocasiones he podido trabajar de forma tan cómoda y tan bien acompañado. La asociación fotográfica AFIC de Blanes a través del buen amigo Paco Memvibres, hizo posible este trabajo, disponiendo para el SOS de alojamiento, acompañamiento y localizaciones.

Tanto Jordi Prieto como Jordi Gallego cuidaron de mí con gran paciencia en los desplazamientos y localizaciones, a los que nos acompañaron algunos miembros del AFIC, como su secretaria, Gloria.

Las localizaciones resultaron óptimas y los fotógrafos quisieron llevarme a los puntos más óptimos en las horas más adecuadas. El resultado ha sido muy gratificante, grandes amigos y una gran satisfacción por las fotografías obtenidas.

Foto: José B. Ruiz

Foto: José B. Ruiz

Luis Sogorb: Sensaciones en las Salinas de Santa Pola

Luis Sogorb, amigo y dibujante extraordinario, amante y defensor de la naturaleza, nos envia este artículo escrito en primera persona, un grito de auxilio, un canto a la belleza que agoniza.

SENSACIONES ENCONTRADAS EN LAS SALINAS DE SANTA POLA. Texto e ilustración de Luis Sogorb.

Primeras luces de la mañana. Mediados de agosto. A pesar de lo temprano, el calor ya se deja notar. La humedad, alta. Esto promete que vamos a pasar calor.

Me voy adentrando por una de las sendas del Parque Natural de las Salinas de Santa Pola. El saladar es el paisaje predominante, con las salicornias como vegetación principal. El suelo cruje bajo mis pies como consecuencia de la sequedad estival y la alta concentración de sal. Una fina lámina de agua apenas cubre parte de la extensión de cada laguna. Alguna incluso totalmente seca. Se nota que es verano.

A pesar de ello, puedo observar aves desde el principio de mi recorrido. Gaviotas, cigüeñuelas, correlimos, flamencos, garcetas, garzas, charrancitos, anátidas… empiezan su actividad. Con un poco de suerte, por las fechas en que estamos, es posible que observe alguna especie rara que ha decidido descansar en la zona antes de proseguir su viaje migratorio.

Decido sentarme en una zona en la que puedo observar correteando por la orilla, entregados a la búsqueda de alimento a varios ejemplares de correlimos común y zarapitín, y de chorlitejos grandes y patinegros. Al fondo, en las zonas más profundas, varios flamencos filtran los fangos de la charca. Tomo varios apuntes en el cuaderno. Observo pausadamente todo lo que me rodea: formas, colores, luces y sombras. También el calor, que va cobrando intensidad conforme avanza la mañana. Los aromas salobres que me acerca la incipiente brisa.

Todo, se almacena, penetrando a través de mis sentidos, en algún rincón de mi cerebro. Y todo me servirá posteriormente, una vez en el estudio, para afrontar la creación de una obra. Como la de este grafito de un chorlitejo patinegro bajo un abrasador sol, entre salicornias, pisando entre el limite de esa tierra blanquecina por la sal, resquebrajada por la evaporación y otra parte fangosa, alimentada por una fina lámina de agua.

Patinegro salado. Grafito sobre papel Schoellershamer duria glat 250 grs/m². 275 x 180 mm. 2010  Lluís Sogorb

Patinegro salado. Grafito sobre papel Schoellershamer duria glat 250 grs/m². 275 x 180 mm. 2010 Lluís Sogorb

Como buen aficionado a la ornitología que soy, un paseo por este lugar en la costa alicantina debería producir en mí una grata sensación al poder disfrutar, entre otras, de mi afición a observar aves. Pero lo cierto es que no es así. Siento una gran tristeza. Una enorme impotencia. El corazón se comprime. Y es que al mismo tiempo que observo las lagunas, la vegetación y las aves que allí se mueven, puedo contemplar la multitud de edificios que se agolpan alrededor del pequeño reducto natural que intenta sobrevivir y, que si todavía lo hace es gracias a contar con la protección que le concedemos al declararlo parque natural y a la explotación salinera que ocupa gran parte de la zona. De otro modo, seguramente hace mucho tiempo que habría sucumbido a nuestra vorágine insaciable. El asfalto y el cemento borran el rastro de todo indicio de vida. Una carretera cruza todo el parque de norte a sur, permitiendo nuestro paso acelerado, a bordo de nuestras máquinas, en lucha constante contra el tiempo. A gran velocidad. Contaminando el aire, ensordeciendo el paisaje, ausentes de la vida que hay algo más allá del asfalto y que intenta tener una oportunidad.

Así, el joven chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), protagonista de mi obra, no puede contemplar al sol emerger desde el interior de nuestro -suyo también- mar mediterráneo, porque nuestras montañas de cemento, ladrillo, cristal y metales se lo impide. Tampoco puede corretear, como hicieron sus antepasados, por la fina arena de la playa y jugar con las olas que la acarician, porque nosotros, los humanos, hemos decidido que son de nuestra propiedad y disfrute.

A pesar de todo, una cada vez más fuerte brisa se desliza entre los edificios y la ignorancia cargada de aromas de esperanza, transportando la idea de que es posible encontrar el equilibrio con la naturaleza. Con nosotros mismos. Y este proyecto es una prueba de ello.

La Asociación Numenius se une al proyecto

Numenius

Una de las principales asociaciones gallegas para la conservación de la naturaleza, Numenius (Asociación para o Estudo e Conservación da Biodiversidade NUMENIUS) se une a SOS Paisajes de mar. En su adhesión, coordinada por Carlos J. Durá, resalta la importancia del proyecto y la puesta en valor de las zonas costeras como lugares a proteger.

Greenpeace propone una ciberacción para la conservación del litoral

Desde SOS Paisajes de mar queremos instar a todo el que tenga la oportunidad a entrar en esta página de Greenpeace para enviar un mail a Coalición Canaria y Convergència i Unió para que no se apliquen rebajas a la Ley de Costas.

El “efecto pantalla” en la destrucción del paisaje costero

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Un reciente informe presentado en la Universidad de Alicante por parte  del Instituto Universitario “Ramón Margalef”, a través del Observatorio de Impacto Ambiental y Territorio (1), nos habla claramente de la excesiva congestión urbanística de la ribera alicantina (realidad que podría extenderse desgraciadamente a muchos otros puntos de las maltratadas costas españolas), tanto en la propia franja litoral como prelitoral, causando por ello, graves daños a nuestro patrimonio paisajístico costero. Como paradigma de ello, se recalca el apantallamiento o “efecto pantalla” que produce la excesiva edificación y construcción de infraestructuras en la línea de costa, con ejemplos significativos en lugares como Cabo de las Huertas y Playa de San Juan, o la propia Isla de Nueva Tabarca, un conjunto patrimonial de primer orden desde el punto de vista monumental y natural, que ha sufrido en los últimos años la construcción de nuevos inmuebles muy cerca del paseo de ronda de su histórica muralla costera.

Las consecuencias son variadas: impacto ambiental y paisajístico muy perjudicial, deterioro del patrimonio integral de nuestras costas, así como generación de problemáticas en cuanto a la movilidad no sostenible.

En el trabajo realizado por el Observatorio se apunta, desde nuestra humilde opinión de forma muy acertada, la necesidad de ampliación de la línea de protección litoral más allá de los cien metros actuales que marca la actual Ley de Costas, poniendo como ejemplo el ensanche de este espacio aprobado recientemente en la Comunidad de Galicia. De la misma forma, también se recalca la conveniencia de establecer bases de datos que puedan informar sobre la sostenibilidad del territorio, su paisaje y la riqueza patrimonial,  y con ello ayudar a la hora de realizar la ordenación del territorio por parte de las administraciones competentes.

En definitiva, muchas son las acciones que se deben llevar a cabo, probablemente en base a la aprobación de nueva legislación más sensible con la defensa del territorio costero, la protección paisajística y claramente adaptable en lo que se refiere a la reducción de los impactos ambientales, pero también aplicando de manera contundente las normativas territoriales que actualmente sí existen en nuestras leyes, y que desafortunadamente no siempre tienen su reflejo en la realidad.


(1) Diario INFORMACIÓN 24 de marzo de 2010.

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