Estimados amigos:
Aquí seguimos al pie del cañón donde uno de nuestros amigos y colaboradores, José Carlos Martínez Robles, quiere compartir con todos nosotros este texto sobre Alicante y vertidos que se están produciendo. Agradecemos su colaboración que, sin duda, ayuda a la conciencia general sobre la conservación natural del litoral.
ALICANTE Y EL AZUFRE
El Sol y el Mar parece que buscaron refugio en esta tierra hace tiempo. El clima templado y la escasez de días tristes y lluviosos hicieron de ella la ciudad elegida por las gentes para descansar en invierno y disfrutar del estío. Este, que podría ser el comienzo de un turístico anuncio publicitario sobre Alicante, dista mucho de acercarse a la triste realidad que ilustra el daño medioambiental que sufre nuestro Mare Nostrum.
Desde las terrazas del barrio de San Gabriel, azotado por las hediondas pestilencias de una depuradora cercana y aprisionado por el Barranco de las Ovejas, hoy sin rastro de merina alguna y parcialmente enlosado, sus vecinos combaten contra los ruidos del tren y la carretera nacional que los separa del mar, mientras su playa se asfixia junto a los espigones del puerto de poniente. Muy cerca, su Palmeral se desangra amenazado por el olvido y el picudo rojo. Por suerte muy cerca tienen la Ciudad de la Luz, dicen que Astérix olvido algo de su pócima en los platós y que muy pronto el barrio verá reverdecer sus días.
Pero esto no es todo. Sus habitantes son testigos mudos, pero no impasibles de otra matanza medioambiental. En los días de lluvia, mientras las gaviotas buscan refugio en las faldas del Castillo de Santa Bárbara, un rio amarillo vierte al mar su sangre de ocre. Las pirámides artificiales de azufre apiladas en los terrenos ganados al mar se erosionan por la acción de la fina lluvia y desgajan la solidez de esas montañas artificiales de veneno, trocando en cianuro líquido que discurre en torrente hacia al mar. Ese mar, donde van a parar nuestras vidas como los ríos, y donde la muerte espera a sus incautos habitantes mientras nadan entre los despojos que el hombre arroja a su medio.
El azufre se encuentra en la naturaleza frecuentemente en forma de sulfuros. Produce efectos dañinos sobre el medio ambiente y los animales al incorporarse a la cadena alimenticia, afectando a riñones, órganos cardiovasculares, incluso con efectos congénitos y afección al feto. Sus compuestos presentan un olor fuerte, desagradable y altamente tóxico. Entre los más perjudiciales para la salud están:
- Efectos neurológicos
- Alteración de la circulación sanguínea
- Daños cardiacos
- Efectos en los ojos y en la vista
- Fallos reproductores
- Daños al sistema inmunitario
- Desórdenes estomacales y gastrointestinales
- Daños en las funciones del hígado y los riñones
- Defectos en la audición
- Alteraciones del metabolismo hormonal
- Efectos dermatológicos
- Asfixia y embolia pulmonar
- Etcétera, etcétera.
En definitiva un detestable emisario submarino, olores insoportables, vertidos de salmuera de la depuradora de Aguamarga, incesante tráfico marítimo, vertidos de fecales a través del Barranco de las Ovejas y ahora el azufre, convierten a la “guapa” Alicante, como gustan decir algunos políticos, en un verdadero engendro medioambiental. Gracias a esos vecinos de Alicante que luchan contra el silencio y la ignominia que dilapida los tesoros de nuestro mar, el Mare Nostrum, el mar de todos. Desde aquí nuestra más enérgica repulsa y condena por esta situación.








octubre 28th, 2012 at %H:%M 05Sun, 28 Oct 2012 17:13:59 +000059.
Es sobrecogedor. Gracias por darnos a conocer este atentado natural.