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Contaminación Lumínica. Cuando la Luz es el Problema

“Reconociendo que la calidad del cielo nocturno y, por tanto, el acceso a la luz de las estrellas, y de cuantos objetos llenan el universo, se está deteriorando en muchas zonas, que su contemplación se hace cada vez más difícil, y que este proceso nos enfrenta a la pérdida generalizada de un recurso cultural, científico y natural con consecuencias imprevisibles.”
(Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas. La Palma, 2007).

 

Contaminación lumínica sobre la Playa de San Juan (Alicante).  © Elías Gomis

Contaminación lumínica sobre la Playa de San Juan (Alicante). © Elías Gomis

 

La contaminación lumínica es el brillo o resplandor de luz en el cielo producido por la difusión y reflexión de la luz artificial en los gases y partículas de la atmósfera.

Este resplandor, producido por la luz que se escapa de las instalaciones de alumbrado de exterior, produce un incremento del brillo del fondo natural del cielo. Al hacerse las observaciones de objetos astronómicos por contraste con el fondo del cielo, un incremento del brillo del fondo disminuye este contraste e impide ver los objetos con un brillo similar o inferior al del fondo (1).


 

Búho Chico. La fauna nocturna sufre especialmente los efectos de la contaminación lumínica.  ©Elías Gomis.

Búho Chico. La fauna nocturna sufre especialmente los efectos de la contaminación lumínica. ©Elías Gomis.

 

Efectos

Este tipo de contaminación, que aumenta continuamente en todo el mundo, sin apenas normativas legales para su regulación y reducción, afecta negativamente al entorno a muchos kilómetros de distancia, especialmente en los siguientes aspectos:

Paisajístico. Si consideramos el paisaje como un valor en sí mismo, la alteración o destrucción provocada por la contaminación lumínica no debe ser obviada. El entorno se ve afectado doblemente: la artificial luminosidad del cielo y la pérdida de observación de astros del firmamento destruye el paisaje nocturno en extensas zonas. Además, esta forma de contaminación se emite en un punto pero tiene un gran alcance, contaminando un área enorme. El “globo” luminoso creado por Madrid es visible a 300 km de distancia y se podría navegar de noche de Mallorca a Barcelona guiándose por el creado por la Ciudad Condal (2).

Por motivos supuestamente estéticos o para fomento del turismo, se ha iniciado una tendencia a iluminar grandes accidentes geográficos (montañas, islas, playas, etc.) o hitos históricos (castillos, iglesias, etc.) provocando un daño paisajístico muy poderoso.

Ecológico. Las especies de hábitos nocturnos son las más afectadas por el incremento de luminosidad en la noche, especialmente en cuanto a sus capacidades de alimentación, reproducción y orientación. Además, el improductivo mayor gasto energético producido por una ineficaz iluminación, provoca más consumo de combustibles fósiles, incrementa los niveles de gases de efecto invernadero y contribuye al calentamiento global.

 

Constelación de la Osa Mayor. La contaminación lumínica impide la observación de los astros más comunes del  cielo nocturno.  ©Elías Gomis.

Constelación de la Osa Mayor. La contaminación lumínica impide la observación de los astros más comunes del cielo nocturno. ©Elías Gomis.

 No sólo afecta la luz visible para nosotros, el tramo del espectro electromagnético entre los 400 y los 700 nm, pues otros seres vivos son sensibles a longitudes de onda distintas. En particular los insectos, sobre todo nocturnos, son sensibles al ultravioleta; esto hace que las lámparas que emiten en esta longitud de onda les resulten dañinas (como las ineficaces y contaminantes lámparas de vapor de mercurio (3)) .

Cultural y educativo. Se dificulta a los ciudadanos poder observar y reconocer estrellas, constelaciones y otros objetos del cielo, así como presenciar fenómenos astronómicos cotidianos, algo que siempre ha estado ligado a la historia del hombre. El 67% de la población española ha perdido ya la posibilidad de ver la Vía Láctea y el 37% es incapaz de ver el cielo nocturno (4).


 

El cielo del litoral es el más contaminado lumínicamente. La mayor densidad humana, el inadecuado uso de la iluminación y la falta de aplicación de la escasa normativa, provoca que el cielo “brille” en estos lugares. En la imagen, Alicante. ©Elías Gomis.

El cielo del litoral es el más contaminado lumínicamente. La mayor densidad humana, el inadecuado uso de la iluminación y la falta de aplicación de la escasa normativa, provoca que el cielo “brille” en estos lugares. En la imagen, Alicante. ©Elías Gomis.

 

• Científico. Los observatorios astronómicos precisan de cielos oscuros, libres de contaminación lumínica. Conocer el Universo y las propiedades de los astros no sólo forma parte de nuestro acervo cultural, sino que se corresponde con avances de la Física en busca de nuevas energías, el mayor conocimiento del espacio y de nuestro planeta o la protección de nuestro planeta frente a cuerpos celestes con órbitas peligrosas.
Económico. Los dispositivos de alumbrado proyectan luz en direcciones inadecuadas e improductivas que provocan un derroche en el consumo eléctrico, lo que también ocurre con la potencia excesiva y el tiempo en que permanecen encendidos.

Zonas afectadas

Las zonas de mayor contaminación lumínica coinciden con las grandes áreas urbanas y zonas industriales.
El litoral es uno de los puntos más afectados por este fenómeno, ya que concentra la mayor densidad de población del país. Destacan las costas del Mediterráneo, en especial, el litoral de Cataluña y de la Comunidad Valenciana.
En la siguiente imagen, se muestra un mapa de la península Ibérica con los índices de contaminación lumínica de acuerdo a una escala de color, referida al número de estrellas visibles en el cielo nocturno. El mejor de los casos son las zonas representadas con el color gris oscuro, en las que es posible observar más de 3000 estrellas (a esto se llama “cielo oscuro”) y las peores son las blancas, en el que pueden verse sólo 15 estrellas como máximo.

 

Mapa de intensidad de contaminación lumínica. Se puede comprobar cómo en las franjas litorales se concentra este efecto (a excepción de las grandes ciudades interiores). No se dispone de mapas de Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla. ©AVEX/Frédéric Tapissier.

Mapa de intensidad de contaminación lumínica. Se puede comprobar cómo en las franjas litorales se concentra este efecto (a excepción de las grandes ciudades interiores). No se dispone de mapas de Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla. ©AVEX/Frédéric Tapissier.

 

Causas y soluciones

 

Farola tipo “globo”, una de las que más contaminación lumínica produce.  ©Elías Gomis

Farola tipo “globo”, una de las que más contaminación lumínica produce. ©Elías Gomis

 

La contaminación lumínica está básicamente provocada por utilización de luminarias que emiten luz fuera de la zona que deben iluminar, arrojando parte del haz al cielo, absolutamente ineficaz, y que supone, además, un mayor consumo energético. La relación entre consumo e iluminación no es correcta, ya que como desperdician luz, deben aumentar la potencia para poder iluminar correctamente la zona prevista.

Un ejemplo perfecto de esta fuente de contaminación son las farolas de tipo “globo”. La lámpara emite luz en todas direcciones, desperdiciándose la mayor parte de ella porque no ilumina al suelo. Además, el globo no es transparente sino translúcido, lo que supone una disminución del flujo luminoso.
Para reducir los niveles de contaminación lumínica es necesario:

Adecuar la potencia de la iluminación. Usar el tipo de lámpara más adecuado, con el consumo más bajo, así como la potencia que asegure la iluminación correcta.

Reducir el tiempo de utilización. La iluminación de monumentos no tiene porqué prolongarse durante toda la noche. Es suficiente con aquellas horas de la noche en que hay más actividad humana.

 

Efecto de iluminación producido por farolas tipo “globo”. Isla, Cantabria. Al fondo, se ve la contaminación lumìnica de  una población. ©Elías Gomis

Efecto de iluminación producido por farolas tipo “globo”. Isla, Cantabria. Al fondo, se ve la contaminación lumìnica de una población. ©Elías Gomis

 

Emplear luminarias eficientes y correctas. Cada vez existen más en el mercado, con mayor aprovechamiento energético de la lámpara y sin emitir luz al cielo, además de no contener sustancias tóxicas. Tiene que estar adecuada a la zona a iluminar.

• Utilizar el alumbrado en puntos adecuados. Es absurda la iluminación de lugares como reclamos turísticos. Sólo se deben iluminar las zonas que lo precisen durante el tiempo necesario.

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Orientar adecuadamente el haz. No deben proyectar luz por encima de la línea del horizonte. Si en una luminaria, dibujamos una línea vertical desde la bombilla hasta el suelo, sólo se aprovecha plenamente la luz que queda dentro del cono determinado por un ángulo de 70º a partir de la vertical. De los 70º hasta los 90º es luz deslumbrante y, de los 90º a los 180º es luz absolutamente perdida(5) . Si se dirige la luz sólo a la zona a iluminar (evitando emitir flujo al cielo) esto supone como mínimo un aumento del 25% en los niveles de iluminación usando la misma lámpara, por lo que se puede reducir el número de luminarias o el consumo de las lámparas para obtener los mismos resultados con menos energía.

Promulgar y hacer cumplir normas legales, con ámbito general, no sólo limitadas a áreas próximas a observatorios astronómicos. Habría que aplicarlas especialmente en aquellos espacios protegidos por sus valores biológicos, históricos, etc. y, por supuesto, los paisajísticos. La destrucción que la contaminación lumínica hace del paisaje nocturno empieza a ser motivo de atención de la administración porque “...la contaminación lumínica afecta a la visión del cielo, el cual forma parte del paisaje natural y debe ser protegido…” (6).

Unos ejemplos:

 

Alicante, al anochecer. ©Elías Gomis.

Alicante, al anochecer. ©Elías Gomis.

 

• Según la Asociación Astronómica de Alicante, la inadecuada utilización de la iluminación pública en la ciudad de Alicante supone un despilfarro de un millón de euros [165 millones de pesetas] anual. La adecuación de ese alumbrado, además, disminuiría las emisiones de CO2 a la atmósfera, dejándose de emitir más de 576 toneladas al año, y supondría no generar 52 toneladas de residuos radiactivos, al proceder la electricidad de la ciudad de la Central Nuclear de Cofrentes (7).

• La Generalitat Valenciana multó al ayuntamiento de Polop de La Marina con 1500 euros por iluminar de forma ornamental la Sierra del Ponoig con once focos, pese a la legislación existente y las declaraciones en contra de políticos y naturalistas. Este paraje está considerado como LIC (Lugar de Interés Comunitario) y Paisaje Protegido por la presencia de especies protegidas de aves rapaces, flora endémica y su valor paisajístico (8).

• Cataluña derrocha más de 30 millones de euros [5000 millones de pesetas] cada año en iluminar las nubes. Comparado con las grandes infraestructuras puede parecer poco dinero, pero hay que tener en cuenta que es dinero desperdiciado y que normalmente pagan los ayuntamientos (9).

La legislación existente para la reducción de la contaminación lumínica no es muy amplia. Buena parte de esas leyes y normas afectan sólo a las zonas muy concretas (como las más cercanas a los observatorios astronómicos) o a algunos municipios, pero la Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera(10) sí aborda los problemas de este tipo de contaminación para España.
En su disposición adicional cuarta podemos leer:
“Las Administraciones públicas, en el ámbito de sus competencias, promoverán la prevención y reducción de la contaminación lumínica, con la finalidad de conseguir los siguientes objetivos:
a. Promover un uso eficiente del alumbrado exterior, sin menoscabo de la seguridad que debe proporcionar a los peatones, los vehículos y las propiedades.
b. Preservar al máximo posible las condiciones naturales de las horas nocturnas en beneficio de la fauna, la flora y los ecosistemas en general.
c. Prevenir, minimizar y corregir los efectos de la contaminación lumínica en el cielo nocturno, y, en particular en el entorno de los observatorios astronómicos que trabajan dentro del espectro visible.
d. Reducir la intrusión lumínica en zonas distintas a las que se pretende iluminar, principalmente en entornos naturales e interior de edificios.”

 

Cielo nocturno con nubes iluminadas por las luces de una población cercana.  ©Elías Gomis.

Cielo nocturno con nubes iluminadas por las luces de una población cercana. ©Elías Gomis.

 

Por otro lado, también han aumentado las voces en todo el planeta que reclaman la necesidad de eliminar esta contaminación por los efectos globales que supone. Especialmente han sido las instituciones astronómicas las que las han promovido y a ellas se han sumado otras organizaciones diferentes. En 2007, los participantes en la Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas, reunidos en La Palma (Canarias) redactaron la Declaración de La Palma en la que, entre otros puntos, exponen lo siguiente:

“El derecho a un cielo nocturno nítido y a la capacidad de observar el firmamento debe considerarse como un derecho equiparable al resto de los derechos medioambientales, sociales y culturales, atendiendo a su incidencia en el desarrollo de los pueblos y en la conservación de la biodiversidad. La progresiva degradación del cielo nocturno ha de considerarse como un riesgo inminente que hay que afrontar, de la misma manera que se abordan los principales problemas relativos a los recursos, el medio ambiente.
La conservación, la protección y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural asociado a los paisajes nocturnos y a la observación del firmamento, representa un ámbito privilegiado para la cooperación en la salvaguarda de la calidad de vida.”

Si volvemos al mapa anterior, parece que estas leyes no están sirviendo para mucho. Quizás sea porque esta forma de contaminación no es tan palpable como las demás, y porque, aparentemente, desaparece con la llegada de la luz diurna.
Pero sus efectos, como hemos visto, son notables y de una gran extensión, afectando tanto a los seres vivos como al paisaje. En éste caso, la destrucción de la belleza del paisaje nocturno es muy importante, impidiendo su contemplación y disfrute, acentuándose en las zonas más densamente pobladas que coinciden con la franja litoral, no sólo de España, sino de todos los países, creándose una especie de “muralla” luminosa en la costa al superponerse los “globos” luminosos de cada población con el de las vecinas. No existen zonas oscuras ni paisaje nocturno natural.
La privación la contemplación de esa belleza natural del cielo nocturno es un problema más que debemos sumar a la larga lista de amenazas del paisaje litoral.

 

Vista parcial de la costa del área metropolitana de Alicante (Alicante, Sant Joan, El Campello, Mutxamel y San Vicente). Es sobresaliente el impacto luminoso y los puntos de luz visibles por encima de la línea del horizonte. ©Elías Gomis.

Vista parcial de la costa del área metropolitana de Alicante (Alicante, Sant Joan, El Campello, Mutxamel y San Vicente). Es sobresaliente el impacto luminoso y los puntos de luz visibles por encima de la línea del horizonte. ©Elías Gomis.

 

“El cielo ha sido y es una inspiración para toda la humanidad. Sin embargo, su contemplación se hace cada vez más difícil e, incluso, para las jóvenes generaciones empieza a resultar desconocido.
Un elemento esencial de nuestra civilización y cultura se está perdiendo rápidamente, y esta pérdida afectará a todos los países de la tierra.“
(Extraído de la Declaración de la IAU/ICSU/UNESCO sobre la Reducción de los Impactos Medioambientales Adversos para la Astronomía. París, 2 de Julio de 1992).

Referencias:
1. Oficina Técnica para la Protección de la Calidad del Cielo. Instituto de Astrofísica de Canarias.
2. Contaminación lumínica en la provincia de Alicante. http://www.alicantevivo.org/2009/02/contaminacion-luminica-en-la-provincia.html
3. Campaña Cielo Oscuro. Universidad de Murcia.
4. Contaminación lumínica en la provincia de Alicante. http://www.alicantevivo.org/2009/02/contaminacion-luminica-en-la-provincia.html.
5. www.celfosc.org
6. Ministerio de Medio Ambiente. Actuaciones Públicas en Materia de Medio Ambiente. P. 8. Calidad del aire y protección atmosférica.
7. Diario La Verdad. 5 de marzo de 2001.
8. Diario Información. 13 de febrero de 2008.
9. www.celfosc.org
10. BOE 17 de noviembre de 2007.


Más información:

-Campaña Cielo Oscuro. Universidad de Murcia. http://www.um.es/cieloscuro/cluminica.php
-Conceptos sobre la contaminación lumínica. Instituto de Astrofísica de Canarias. http://www.iac.es/project/otpc/concep.htm
-Contaminación lumínica en la provincia de Alicante. Rubén Bodewig-Alicante Vivo. http://www.alicantevivo.org/2009/02/contaminacion-luminica-en-la-provincia.html
-Grupo Urania. http://www.terra.es/personal2/juandres/prot_cult.htm
-Informe sobre la contaminación lumínica en Alicante. Miguel Ángel Pérez Oca-Platafoma de Iniciativas Ciudadanas. http://pic-alicante.blogspot.com/2008/05/informe-sobre-contaminacin-luminica-en.html
-International Dark-Sky Association. http://www.darksky.org/
-La contaminación luminosa en imágenes: desde el espaico. www.astrogranada.org/cieloscuro/htm/imagenes_cl_satelite.htm
-Mapa de contaminación lumínica. Microsiervos. http://eco.microsiervos.com/concienciacion/mapa-contaminacion-luminica-peninsula-iberica.html
-Observatorio Arval. http://www.oarval.org/UE-PL.htm

Transporte marítimo, petróleo y accidentes

Un país abierto al mar… y al tráfico marítimo

España cuenta con un total de 7.921 kilómetros de costa (1) , lo que ya nos aproxima a la importancia de la relación que mantiene el país con el mar. Aproximadamente, un 40% de esas costas son las formadas por los archipiélagos canario y balear, así como por las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y otras plazas de soberanía. El 60% restante son las que corresponden a la península Ibérica, extremo suroccidental de Europa y que conforma una de las orillas del Estrecho de Gibraltar, paso natural entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico y frontera entre los continentes europeo y africano.

Es fácil deducir que debido a su situación geográfica, las costas españolas son frecuentadas por un intenso tráfico marítimo en el que se incluyen toda clase de buques y mercancías. Ello supone un mayor riesgo potencial de accidentes que, en el caso de buques con mercancías peligrosas han ido dejando un largo y negro historial en las costas españolas.

De entre las mercancías que mayores y más impactantes accidentes han producido se encuentra el petróleo, el producto básico más transportado en el mundo. El porcentaje de toneladas transportadas mundiales de petróleo fue del 34,6 en 2004 (2) , estimándose que se destinaron a él buques en el mismo año por un total de 2.265.000 toneladas de desplazamiento. De esos petroleros, 4.800 que superan las 7.500 toneladas, tenían una edad media de más de 18 años y sólo el 36% contaba con doble casco en 2003 (3).

Europa importa aproximadamente el 27% de la producción mundial de crudo, con un tránsito anual de más de 800 millones de toneladas en los puertos europeos, de los que un 70% se hace en el Atlántico y Mar del Norte y el resto en el Mediterráneo. A este volumen de transporte hay que sumar el de los grandes buques que atraviesas aguas comunitarias sin hacer escala y de los que no se dispone de cifras.

Accidentes de petroleros en las costas españolas

Como ya hemos mencionado, la situación geográfica de España hace que sus costas sean zonas de tránsito habituales para petroleros. La suma total de accidentes con vertidos de hidrocarburos a las aguas españolas procedentes de buques es de 134 casos entre los años 1991 y 2008 (4) , una cifra muy preocupante, que nos ofrece una media anual de 8 vertidos. Por comunidades autónomas, estos accidentes se reparten cómo se ve en la tabla 1.

Accidentes petroleros

Sin duda, los mayores vertidos se producen cuando un petrolero pierde su carga accidentalmente. El tipo de petróleo transportado también influye enormemente en los daños que se ocasionan a continuación y en el tiempo en que permanecen.

Seguro que todos recordamos la catástrofe creada por el hundimiento del petrolero Prestige, pero no ha sido ése el único que ha ocurrido en las aguas españolas. Esta es la lista de los mayores accidentes con petroleros en nuestras costas (5) :

• Año 1970. El Polycommander se accidenta al norte las islas Cíes, derramando 15.000 toneladas de petróleo.
• Año 1976. El superpetrolero Urquiola encalla a la entrada del puerto de A Coruña y se parte en dos liberando 101.000 toneladas de crudo.
• Año 1978. El petrolero Andros Patria sufre una explosión y vierte 60.000 toneladas de petróleo frente A Coruña. Fallecen 34 tripulantes.
• Año 1992. El petrolero Mar Egeo (Egean Sea) encalla y se incendia frente a la Torre de Hércules (A Coruña) vertiendo al mar cerca de 80.000 toneladas de crudo que generan una marea negra de 50 km2. Se acordaron 277 millones de euros como indemnización.
• Año 2002. El petrolero Prestige (propiedad del mismo armador que el Mar Egeo) se hunde frente a las costas gallegas. Libera al mar 64.000 toneladas de petróleo, en lo que se considera como la mayor catástrofe ecológica en España.

El Mar Egeo, un año después de su accidente. Resulta impactante la extrema proximidad del buque con la costa. Foto ©Elías Gomis.

El Mar Egeo, un año después de su accidente. Resulta impactante la extrema proximidad del buque con la costa. Foto ©Elías Gomis.

Plataformas, otros productos y bunkering

A estos accidentes podríamos sumar otros de menor volumen como el del New Flame que en 2007 colisionó con un petrolero que no sufrió desperfectos. Meses después, el New Flame produjo un derrame de parte de su combustible, que provocó la retirada de 100 toneladas de arena contaminada de las playas de Algeciras (6).

También hay que tener en cuenta los vertidos provocados desde instalaciones de tratamiento (refinerías, plantas petroquímicas, etc.) que suponen el 20% de la contaminación por petróleo en las costas españolas y que vierten anualmente 9.850 toneladas de sustancias peligrosas al mar (7) . Otro foco de vertidos potenciales son las plataformas de extracción y prospección. Como ejemplo, podemos citar las dos fugas detectadas por el Ministerio de Fomento en una plataforma de prospección petrolífera situada a 40 Km. de la costa del Delta del Ebro en mayo y junio de 2009 y por las que un juzgado abrió la vía penal por sendos delitos contra el medio ambiente (8). Sobra decir nada sobre la catástrofe ocasionada recientemente en el Golfo de México por una plataforma petrolífera.

Igualmente son preocupantes los producidos durante el llamado “bunkering” que consiste en el trasvase de petróleo de buques fondeados fuera de puerto, como si esas embarcaciones fuesen “gasolineras marinas”. Esta actividad es especialmente habitual en la bahía de Algeciras y supone un elevado riesgo de vertido accidental, más aún cuando en esa zona (el estrecho de Gibraltar) se soporta un intensísimo tráfico marítimo (106.332 buques en 2008) y se mueven más de 20 millones de toneladas de petróleo al año (9).

Localización de accidentes de buques petroleros en las costas españolas con vertido de hidrocarburos. Tomado de Perfil Ambiental de España, 2008, en base a datos de Le-Cedre.

Localización de accidentes de buques petroleros en las costas españolas con vertido de hidrocarburos. Tomado de Perfil Ambiental de España, 2008, en base a datos de Le-Cedre.

No sólo el petróleo ha ocasionado problemas ambientales. En 1970, el Erkowitz tras colisionar con otro buque, vertió bidones con insecticida cerca de cabo Vilán. Diecisiete años después, el Casón provocó una nube de gases tóxicos al incendiarse su carga frente a Finisterre (10), lo que hizo que el Delegado del Gobierno ordenara la evacuación de 15.000 habitantes de las localidades más cercanas, movilizando 700 autobuses (11).

Buques de casco doble
A raíz del accidente del petrolero Erika (un buque de más de 25 años de servicio) en las costas de la Bretaña francesa, producido en diciembre de 1999, la Unión Europea consideró necesario y urgente tomar medidas para prevenir nuevos accidentes de ese tipo.

Anteriormente, y como consecuencia de otro gravísimo accidente (el del Exxon Valdez, que en 1989 derramó casi 41.000 metros cúbicos de petróleo en la costa sur de Alaska), y ante la lentitud en la toma de decisiones de la comunidad internacional, el gobierno de EEUU declaró una ley en la que todos los petroleros nuevos debían contar un casco doble y para el resto se establecieron una serie de plazos.

El doble casco permite que en caso de rotura del exterior, la mercancía (petróleo) aún quede protegida por otro casco de acero que evite el vertido.

La Organización Marítima Internacional estableció en 1992 una serie de medidas para prevenir la contaminación por los buques (MARPOL).

Después de la catástrofe del Prestige, la UE decidió acelerar la legislación sobre buques petroleros con obligatoriedad de construcción con doble casco .Esta ley se aplica a todos los buques que naveguen bajo pabellón de los países miembros de la Unión o que entren o salgan de cualquier terminal o queden fondeados en aguas comunitarias, independientemente del pabellón que enarbolen. Afecta a todos los petroleros de 5.000 o más toneladas de peso muerto, dándose unos plazos para su adaptación o sustitución (12) .

Efectos del petróleo
Los efectos del petróleo sobre la vida y el ambiente marino son devastadores. En el caso del Exxon Valdez, se estimaron en más de 3.000 millones de euros (13).

Cormorán Moñudo. Foto: ©Elías Gomis.

Cormorán Moñudo. Foto: ©Elías Gomis.

Las primeras señales que indican que se ha producido un vertido es la aparición de aves petroleadas, algo que seguirá ocurriendo muchos días después del accidente. Como ejemplo, en los 130 días siguientes al hundimiento del Prestige (ocurrido a 133 millas del cabo de Finisterre) se recogieron 23.073 aves correspondientes a 90 especies. De ellas, sólo 6.075 estaban vivas en ese momento y únicamente 604 pudieron ser recuperadas y liberadas (14). Tres especies (Arao Común, Alcatraz Atlántico y Frailecillo Atlántico) representaban el 75% de las aves petroleadas recogidas (15) .La cifra real de aves afectadas debe ser mucho más elevada, ya que se estima que sólo se recogen entre un 10 y un 20% de las aves dañadas por una marea negra.
Las colonias de Cormorán Moñudo en la zona afectada vieron disminuida su productividad a la mitad (16) .

Como triste anécdota se puede citar el hallazgo en una playa de Alicante de un ejemplar de Alca Común petroleada, a primeros de diciembre de 2002, casi con toda seguridad afectada por la marea negra del Prestige (17) , a unos dos mil kilómetros de distancia. Las Alcas son una especie que inverna en el Mediterráneo, llegando allí desde las aguas del Atlántico.
Los efectos del petróleo comienzan con la pérdida de luminosidad del mar, añadido a una disminución de la oxigenación natural de las aguas, afectando al plancton, base de la cadena alimenticia marina.

A este efecto físico (al que se suma la impregnación directa en la fauna y flora) se añade la aparición de problemas toxicológicos por los componentes del petróleo directos o por la degradación del mismo.

Así, la fauna sufre intoxicaciones por los gases desprendidos, por contacto directo o por ingestión al entrar en la cadena trófica. De forma indirecta se encuentran expuestos a metales pesados y elementos químicos de alta persistencia en el medio ya que no son hidrosolubles, afectando a los sistemas digestivos y reproductivos de la fauna afectada.
Estos efectos alcanzan tanto a la fauna salvaje como a las especies con aprovechamiento humano (peces, mariscos, etc.), provocando un severo daño social y económico al restringirse la pesca y el marisqueo para evitar problemas de seguridad alimentaria (18).

Otro daño grave que provocan los vertidos es el efecto que tiene sobre el turismo. Las playas y el resto de la costa quedan afectadas por la aparición de restos petrolíferos, obligando a su cierre y a la limpieza, tarea siempre muy laboriosa y costosa.

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Fotografía de Jaime de Paz

Ocho accidentes anuales son demasiado para la costa española
Hasta ahora, las grandes catástrofes marinas han ocurrido en el Atlántico (las peores, en Galicia), una zona con aguas más abiertas y móviles que el Mediterráneo, con costas menos densamente pobladas y menos dependientes del turismo.
¿Qué ocurriría si se produjese una marea negra en el Mediterráneo? Los efectos podrían verse multiplicados en todas sus vertientes. Los daños en la economía, especialmente basada aquí en el turismo, serían enormes.
Ocho accidentes relacionados con vertidos cada año en las costas españolas nos parece una cifra demasiado elevada, sobre todo si pensamos en las medidas legales que se han ido tomando a raíz de las últimas mareas negras en Europa para prevenir este tipo de catástrofes. Si a pesar de ellas seguimos registrando esas cifras, se debe reconsiderar el modo de controlar los procesos en los que se ven involucrados los buques que transportan mercancías peligrosas, además de las instalaciones y métodos de traspaso de combustibles que afectan a la costa, vigilando el tránsito de buques petroleros, con planes de actuación definidos en caso de accidente y medios suficientes para ello, así como limitando los vertidos desde tierra y actuando en la actividad del bunkering.

La costa es una estrecha y delicada frontera entre el mar y la tierra firme. En ella han situado su hogar y su forma de vida millones de personas. Proteger la costa de vertidos es protegerlas a ellas.

Referencias
1. Dirección General del Instituto Geográfico Nacional, en Anuario Estadístico de España 2006.
2. El tráfico marítimo. Gerencia del sector naval.
3. Centro de Estudios del Medio Ambiente, Fundación FUHEM, en National Geographic, vol. 13, 6.
4. Anuario 2008. Ministerio de Medio Ambiente y del Medio Rural y Marino.
5. El País. 30 de Abril de 2010.
6. El País. 30 de Abril de 2010.
7. ¿Cuáles son las prácticas más contaminantes? Greenpeace, web.
8. El País. 14 de Julio de 2010.
9. El negocio del bunkering en la bahía de Algeciras. Greenpeace, 2009.
10. National Geographic, vol. 13, 6.
11. ABC. 11 de Diciembre de 1987.
12. Europa. Síntesis de la legislación de la UE, web.
13. Nationla Geographic, vol. 13, 6.
14. Impacto de marea negra del Prestige sobre las aves marinas. SEO/BirdLife, 2003.
15. National Geographic, vol.13, 6.
16. ¿Qué aprendimos del Prestige? La marea negra del Prestige: efectos sobre las poblaciones de aves. SEO/BirdLife-Fundación Arao.
17.
Naturalicante.com, dic. 2002.
18. ¿Qué efectos tiene su contaminación? Greenpeace, web.


Video de la reunión de Nueva Tabarca

Os dejamos un video recopilación de fotos tomadas por Elias Gomis durante el fin de semana del 19 de Junio, fecha en la que el equipo de S.O.S. Paisajes de Mar se reunión en la Isla de Nueva Tabarca, en Alicante.

Esperamos que os guste

Censo de aves marinas invernantes en la Comunidad Valenciana

Fotografía de José B. Ruiz

Fotografia de José B. Ruiz

Desde hace décadas se sabe que numerosas aves marinas nidificantes en el norte y centro de Europa tienen como punto de invernada el Mediterráneo y en concreto las costas del levante español. En la península se empiezan a realizar censos de aves marinas a finales de la década de los setenta aunque enfocados hacia el grupo de los láridos (gaviotas). En Alicante este tipo de recuentos comienzan en el año 2002 y desde hace unos años se ha ampliado al litoral de la Comunidad Valenciana.Elías Gomis

En el presente año, casi medio centenar de ornitólogos, de forma totalmente altruista, han cubierto 18 puntos de la geografía de la Comunidad, registrando 9.143 ejemplares de 23 especies/familias de aves consideradas como marinas. Esta tarea ha sido coordinada por Luis Aleixos, José Santamaría y Elías Gomis, y promovida desde las páginas web de la Societat Valenciana d’Ornitologia y Naturalicante.

Los censos se vienen realizando con el objetivo de conocer mejor las especies y poblaciones de aves marinas que frecuentan nuestras costas en el invierno. Esta tarea tiene un especial interés, puesto que las especies marinas son el grupo de aves que está experimentando una mayor

El informe completo (y el de otros años) puede verse en:

http://www.naturalicante.com/mochila/cajon-datos/cajon-datos.htm

La declaración de Manado

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Fotografía de Elías Gomis

Ha concluido hoy la Conferencia de los Océanos de Manado, en la que más de setenta países se han reunido para instar a la ONU a que incluya como objetivo la protección de los mares en la Estrategia Global contra el Cambio Climático.

La Declaración de Manado (recibe el nombre de la localidad de las Islas Célebes donde se ha desarrollado) ha sido suscrita por más de sesenta países que piden que se tengan en cuenta los efectos del cambio climático sobre los mares del planeta, ante la futura reunión de Copenhague, que tendrá como objetivo un nuevo protocolo que sustituirá al de Kyoto.

Esta declaración no ha tenido carácter vinculante por la oposición de algunas naciones desarrolladas. Pide, además, que se intensifique la colaboración internacional en todos los ámbitos (especialmente el político y el científico), recomendando que se pongan en marcha ayudas técnicas y económicas a los países menos desarrollados para permitir un progreso sostenible.

En las cinco páginas de la declaración, se recalca la importancia de implantar planes para reducir la contaminación marina (incluyendo las zonas de litoral) y desarrollar una verdadera estrategia de desarrollo sostenible, además de potenciar la investigación científica y el intercambio de esos datos.

El eje principal de la declaración son los efectos del cambio climático en el medio marino. De hecho, si sigue el actual proceso de deshielo polar, los científicos anuncian que el nivel de los océanos podría subir hasta un metro, con la desaparición de zonas costeras e islas completas, además de una acidificación de las aguas marinas, con la consecuente extinción de especies.

Algunos ecologistas y científicos han hecho notar que no se haya incluido en la Declaración de Manado la necesidad urgente de reducir de forma drástica las emisiones de CO2, principal causante del efecto invernadero y del cambio climático.

Declaración de Manado | Ver declaración completa (En inglés)