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Plumas de mar

Si nos preguntaran por alguna forma de vida relacionada con el mar probablemente hablaríamos de peces, cangrejos, ballenas o pulpos pero, quizás, nos olvidaríamos de las aves. ¡Ah, sí! ¡Las gaviotas! Sí, las gaviotas, y también otras muchas especies más de seres emplumados ligados al medio marino como cormoranes, alcatraces, paíños, charranes…

Incluso, podríamos pensar que esas especies están en un estado bastante bueno de conservación, que las que tienen muy mal las cosas son otras aves como el Quebrantahuesos o el Águila Imperial. Desgraciadamente, no es así. Las especies marinas son el grupo de aves que ha acusado un mayor declive poblacional, especialmente grave en los últimos años. Las causas vienen motivadas por una política y métodos pesqueros no sostenibles ni seguros paras las aves, contaminación de todo tipo (química, petrolífera, lumínica, etc.), destrucción de áreas de tierra firme donde anidar o alimentarse, introducción fortuita o deliberada de especies competidoras o depredadoras (como gatos y ratas), etc.

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Evolución del número de especies incluidas en la Lista Roja de Aves de la UICN (International Union for Conservation of Nature). Fuente: BirdLife.

Cuando llega el invierno en las latitudes mediterráneas, podemos ver a la Pardela Balear (Puffinus mauretanicus) formando grupos más o menos alejados de la costa y buscando lugares para alimentarse. Es un ave que sólo anida en unos pocos acantilados de las Islas Baleares y que se encuentra incluida en el grado de mayor amenaza, según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más grave incluso que los casos del Quebrantahuesos o el Águila Imperial. Es la categoría de En Peligro Crítico de Extinción, lo que viene a significar que si continúan las condiciones actuales (y así parece), la especie se extinguirá en tres generaciones de estas aves. Y cuando se extinga, lo hará para siempre, La responsabilidad será (una vez más) de nuestra incapacidad para compatibilizar la actividad humana con la supervivencia de las especies marinas (y, por extensión, del planeta), algo que parece no fácil de conseguir.

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Pardela Balear (Puffinus mauretanicus). Foto: Hnos. Santamaría.

Desde hace unos años, se están realizando censos de aves marinas por todo el país, gracias a unos entusiastas ornitólogos que dedican su esfuerzo a tratar de conocer un poco más las especies que frecuentan las costas españolas y su evolución poblacional. La Pardela Balear es un ave a la que prestamos una atención especial en los censos de la costa mediterránea por su delicada situación. Con nuestros resultados, aún no podemos determinar con seguridad cómo va la especie, pero no hemos observado (y decimos esto con todas las reservas) ningún aumento que nos pueda reconfortar.

Hay otras muchas (demasiadas) especies de aves marinas amenazadas, incluidas dentro de esa faceta de pérdida de biodiversidad, que no es más que pérdida de futuro para todos los habitantes de la Tierra.

Más información | Libro Rojo de las Aves de España. Versión en PDF
Más información | Censos de aves marinas invernantes en la Comunidad Valenciana (2002-2006)
Más información | Censo de aves marinas invernantes en la Comunidad Valenciana (2008)

El último S.O.S.

Elias - isla

Más cerca del mar. Isla. Cantabria

Era de noche y hacía frío. El radiotelegrafista emitió una señal: tres impulsos cortos, tres largos y otros tres cortos: las letras en Morse de las iniciales de Save Our Souls, el conocido S.O.S. Lo hacía porque había comenzado la tragedia marina más conocida: el Titanic se hundía tras colisionar con un iceberg.

Ahora, ese mar en el que descansa el (supuestamente) insumergible trasatlántico, es el que se encuentra en peligro. Nosotros, mamíferos bípedos terrestres, desde que somos seres humanos, nos hemos vinculado a sus orillas. El 50% de la población mundial vivimos en la costa marina o sus inmediaciones y eso ha influenciado nuestra forma de vida en todos los aspectos (alimenticio, cultural, histórico, demográfico, etc.); con ello hemos acentuado nuestra huella, pocas veces amable y dulce, durante siglos y siglos en ese paraje tan frágil, entre la tierra y el mar.

Los mares del mundo se enfrentan (como el resto del planeta) a una situación tan grave que gran parte de la comunidad científica la califica como desesperada. Incluso, unos pocos de ellos, pero en número preocupantemente en aumento, piensan que hemos llegado a un punto sin retorno, porque nuestros efectos sobre el equilibrio marino son tan descomunales que no alcanzamos a conocer bien el alcance de un desarrollo tan claramente insostenible.

La idea de que el mar es un lugar tan grande que es capaz de asumir todos nuestros desastres ha desaparecido. No podemos echarle más de nuestros ponzoñosos vertidos. No podemos saquearle sus tesoros en forma volúmenes pesqueros irracionales. No debemos matar al mar.

Ese mar que más podemos conocer, el que encontramos en la línea de costa, es capaz de maravillarnos y preocuparnos a poco que nos aproximemos a él. Se nos hace difícil encontrar una orilla en la que la vegetación no haya sustituida por un urbanismo salvaje. No encontramos un lugar donde el mar esté realmente vivo y que permita que podamos vivir de él, donde encontremos que podemos compartir nuestra forma de vida sin convertirla en un fenómeno de destrucción y hambre.

Hoy, somos nosotros, ciudadanos de a pie, los que con iniciativas como esta de S.O.S. Paisajes del Mar, emitimos de nuevo la serie de tres pitidos cortos, tres largos y otros tres cortos de un nuevo e igualmente desesperado S.O.S,. el que responde a Save Our Seas, Salvemos Nuestros Mares.

Porque somos nosotros, todas las personas del planeta, las que viajamos en este nuevo Titanic llamado Tierra. Y somos nosotros los que debemos decidir (y pronto) si queremos salvarnos o irnos a pique.

Elías Gomis | www.naturalicante.com