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S.O.S. Paisajes de Mar: Informe de FORMENTERA

DESCRIPCIÓN GENERAL

Localización

Formentera es la isla más pequeña y más meridional de las Islas Baleares. Se encuentra al sur de Ibiza, de la que la separan 3,6 kilómetros de mar, donde se encuentra una de las más importantes praderas de posidonia, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. De la Península Ibérica, concretamente de Denia, le separan 69 km. Sus coordenadas son 38.42° N 1.26° E.

Longitud de Costa

Formentera cuenta con una superficie de 83,24 Km2 y una longitud de costa de 69 km protegida por una u otra figura. Sin embargo han proliferado hoteles, complejos urbanísticos y restaurantes incluso en zonas de alto valor paisajístico.

Morfología de la costa

La morfología de la Isla de Formentera es muy singular; prácticamente es plana en su totalidad a excepción de la Meseta de la Mola que con sus 192 metros de altitud es el punto más alto de la isla y donde se ubica el Faro de Formentera.

Su costa es una alternancia de calas, playas y acantilados salpicados de cuevas. Éstas, muy numerosas en toda la isla, se han formado con facilidad gracias al carácter calizo del suelo.

En el extremo más meridional de la isla encontramos el segundo punto más alto de la isla con 109 metros de altitud y situado en el Cap de Barbaria. Los islotes cercanos más importantes son la Isla des Porcs, donde podemos encontrar el Faro D´en Pou, la Isla d´Espalmador y la Isla de S´Espardell, todas en la zona norte de la Isla de Formentera.

Estado General

Formentera es una isla con una superficie moderada, con fama por su estado de conservación y la calidad de sus aguas. En ella apreciamos varias zonas bien diferenciadas, si bien en todas ellas se aprecian agresiones al paisaje.

En la zona de Levante los restaurantes se ubican en zonas de muy alto valor, como sucede en Ses Illetes o bien han proliferado las urbanizaciones y hoteles, caso de Es Pujols. En la zona de la playa de Tramuntana las viviendas se yerguen muy cerca del mar, con el caso de Es Caló de Sant Agustí, donde hoteles y adosados además han vertido escombros a canteras de origen romano, al borde del mar. La meseta de la Mola tiene muy limitadas las posibilidades paisajísticas con respecto al litoral, al estar limitado su acceso por acantilados de importancia. La zona de la playa de Copinar también está salpicada de hoteles, con un núcleo importante en Es Caló des Mort, donde además hay numerosas viviendas y el gran hotel Riu, en primera línea. Lo mismo sucede en Es Ca Marí y en bastantes zonas de Migjorn. En la zona de Cap de Barbaria Cala Saona tiene bastantes valores, aunque también hay estructuras artificiales, como viviendas, hoteles, embarcaderos…

Todas las viviendas y hoteles vierten sus aguas residuales al mar sin efectuar más que un tratamiento primario de las mismas, situación sorprendente ante la fama de la isla.

Espacios litorales protegidos

Son seis los espacios que forman la Red Natura 2000 y que abarcan buena parte del perímetro de la isla: Ses Salines d’Eivissa i Formentera, Àrea Marina de Platja de Tramuntana, La Mola, Àrea Marina de Platja de Migjorn, Cap de Barbaria y el Àrea Marina de Cala Saona.

La protección no ha impedido la proliferación de numerosas estructuras artificiales en la costa, bloques de apartamentos, hoteles, restaurantes… incluso en zonas de alto impacto, como en ecosistemas dunares.

Fotografiar el paisaje

La isla mantiene en buena parte el encanto de las islas pequeñas, con extensiones de campos de cultivo y de dunas con vegetación autóctona. Como en tantos lugares, la proliferación de estructuras artificiales limita mucho las posibilidades paisajísticas. Es necesario tomar medidas para recuperar algunas zonas y asegurar la protección efectiva del paisaje en aquellas zonas con valores evidentes.

Entre las zonas litorales mejor conservadas está la zona de Ses Illetes hasta Es Trucadors, con escasa presencia de estructuras artificiales en la costa, salvo las cercas de protección para las dunas. Sa Roqueta tiene alternancia de calas y rocas, con fondo de la impresionante meseta de la Mola. En la vertiente de la playa de Tramuntana los mayores valores están en la zona de Es Caló de Sant Agustí, donde hay diversos escollos. La zona de Migjorn tiene un buen exponente en Es Caló des Mort, aunque ya ha sufrido notables agresiones. El Cap de Barbaria es muy acantilado, por lo que las agresiones son muy puntuales. Desde este cabo hasta la Savina la costa tiene rincones sorprendentes y alternancia de paisajes, con zonas de cantera, calas, puntas y el lago salado de l´Estany d´es Peix.

LOS LUGARES MÁS BELLOS

Ses Illetes

  • Es una zona amplia de gran valor paisajístico, con tres islotes próximos a la costa y amplios paisajes donde el islote de Es Vedrá, en la costa de Ibiza, forma un fondo inconfundible.
  • Apenas hay estructuras artificiales y la costa es diversa, con zonas de rocas, dunas de arena y cúmulos de posidonia en las orillas.

Ses Illetes. Fotografía de Jose B. Ruiz

Medidas propuestas:

  • Eliminación de los restaurantes que están en las zonas dunares.
  • Limitar la afluencia de visitantes en época estival.

Ses Illetes. Fotografía de Jose B. Ruiz

Es Trucadors

  • Conforma una punta de tierra estrecha a modo de brazo que acaba en una rasa con fondo de arena llamada Es Pas que la separa de la Isla Espalmador, donde hay muy pocas estructuras artificiales y algunos islotes.
  • Es Trucadors es una extensión de arena con algunas rocas planas y erosionadas bajo el agua que permite la toma con la infinitud del mar de fondo a Levante y de la isla de Ibiza a Poniente.

Es Trucadors. Fotografía de Jose B. Ruiz

Medidas propuestas:

  • Limitar la afluencia de visitantes en época estival.

Playa de Ses Canyes

  • La zona de Es Puyols tiene varios islotes en sus alrededores, pero con limitadas posibilidades a causa de su proximidad a costa y fondos con edificaciones.
  • La pequeña playa de Ses Canyes tiene algunos escollos y rocas, con un aspecto muy natural a causa de las arribazones de restos de posidonia en las orillas.

Playa de Ses Canyes. Fotografía de Jose B. Ruiz

Medidas propuestas:

  • Limitar la extensión de embarcaderos, boyas de fondeo y zona de varadero.
  • Limitar la afluencia de visitantes en época estival.

Es Caló de Sant Agustí

  • Junto a la costa hay algunos escollos y rocas que afloran, con el reconocible perfil de la línea de meseta de la Mola al fondo, por donde sale el sol.
  • La zona ha experimentado la proliferación de viviendas y hoteles muy próximos al mar, con vertido de escombros en una antigua cantera de piedra de marés.

Es Caló de Sant Agustí. Fotografía de Jose B. Ruiz

Medidas propuestas:

  • Eliminar las construcciones más próximas al mar.
  • Restaurar la antigua cantera, colmatada de escombros.

Cala Saona

  • La cala en sí se ha visto ya bastante alterada por la presencia de numerosos embarcaderos y estructuras artificiales en los cantiles que la rodean.
  • Sin embargo en los aledaños hay zonas rocosas que mantienen la vista del islote de Es Vedrá al fondo, con el perfil de la isla de Ibiza.

Cala Saona. Fotografía de Jose B. Ruiz

Medidas propuestas:

  • Eliminar los embarcaderos y restaurar el paisaje.
  • Eliminar las construcciones artificiales en las proximidades del mar en el entorno.

Destrucción a toda costa: Islas Baleares

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Fotografía de Jose B. Ruiz

Extracto del Informe “Destrucción a toda Costa 2009”, de Greenpeace (continuación de nuestro análisis del informe de Greenpeace)

De los 1.283 kilómetros de costa de las Islas Baleares, un 26,9% está protegido. Las afecciones directas sobre los Espacios Naturales Protegidos (ENP) del archipiélago son difíciles de cuantificar porque, en la mayoría de casos, no se trata de grandes proyectos urbanísticos o de infraestructuras, sino de pequeños mordiscos al territorio protegido en forma de viviendas unifamiliares, carreteras, reformas, etc. Estas agresiones se traducen en un panorama global de pérdida de territorio, valores ambientales y calidad de vida para sus habitantes.

Aunque más del 40% de las viviendas están vacías la mayor parte del año, en las islas baleares se cementan o asfaltan 1,4 hectáreas de territorio cada día.

TURISMO INSOSTENIBLE

En apenas cuatro décadas, el número de visitantes se ha multiplicado por 40 hasta sobrepasar los 13 millones anuales, lo que supone un 1,2% de todo el turismo internacional. Sin embargo, y según un estudio de la Universidad de las Islas Baleares, el éxito macroeconómico no se corresponde con una mejor calidad de vida para la sociedad local.

El paradigma de esta locura está en el turismo de urbanización fija o residencial. Las Islas Baleares experimentaron el asentamiento de ciudadanos principalmente alemanes, ingleses y españoles desde el inicio de los años noventa. El sector de la construcción aporta un 10% del Valor Añadido Bruto (VAB) y ocupa a un 15% de la población activa. La Inversión Extranjera Directa inmobiliaria y de la construcción ronda los 50 millones de euros anuales, procedentes en un 30% de paraísos fiscales. Se calcula que hasta un 44% de los turistas se alojan en oferta ilegal, sin autorización de la administración turística ni pago de impuestos. Los inconvenientes sociales de la residencialización son: el incremento del precio de la vivienda, de hasta el 25% anual; la sobredimensión de las infraestructuras a cargo del erario público; la pérdida de puestos de trabajo cualificados y de negocio en la hotelería y la restauración; el cierre del acceso público al territorio; la pérdida de tierras de cultivo y la “elitización” del espacio. En las Islas Baleares un 39% de las viviendas no son de uso principal.

CONSECUENCIAS AMBIENTALES

Según la Universidad de las Islas Baleares, la construcción de urbanizaciones y segundas residencias supone un intenso consumo de suelo y territorio, por ser una ocupación extensiva e ineficiente. El 45% de la energía consumida se destina al trasporte, para estancias más cortas y frecuentes, y el 40% al consumo eléctrico.

En Baleares hay más vehículos que habitantes y el consumo de agua alcanza los 500 litros por habitante (el doble de la media nacional), debido a la abundancia de jardines y piscinas. Otro ejemplo del desequilibrio ambiental está en que Baleares tiene una tasa de producción de residuos de más de una tonelada por habitante y año, la más alta de España. Un ejemplo más de la urbanización elitista del territorio son los campos de golf. Sólo Mallorca tiene ya 23 campos de golf, y 11 más en proyecto o construcción. Cada uno de ellos consume el agua equivalente a la necesaria para abastecer a 12.000 habitantes.

LA LEY BALEAR DE VIVIENDA

Si por un lado la Ley 4/2008 de medidas urgentes para un desarrollo territorial sostenible en las Islas Baleares pretende equilibrar el desarrollo en el archipiélago, la contradicción es absoluta si se tiene en cuenta la nueva Ley de Vivienda del Govern, presentada como una ley para obtener suelo público en un momento de crisis económica. Con la recalificación de los solares, que pasarán a tener categoría de Reserva Estratégica de Suelo, se podrá usar suelo rústico para poder edificar viviendas cuando no haya posibilidad de hacerlo en urbano. La Ley permite la construcción de 5.000 viviendas en cinco en terrenos que actualmente son rústicos.

DESTRUCCIÓN POR INFRAESTRUCTURAS

La especialización turística también ha supuesto el sobredimensionamiento de las infraestructuras, especialmente de transporte: aeropuertos internacionales en las tres principales islas con más de 30 millones de pasajeros el 2008; puertos de carga con más de 13 millones de toneladas de mercancías ese mismo año; y 200 km de autopistas y desdoblamientos viarios interurbanos. Los megaproyectos de infraestructuras ensanchan las “arterias” que riegan el territorio.

Este aumento de población ha traído consigo también un mayor desarrollo de las infraestructuras de servicio, con consecuencias negativas para el medio ambiente. La mayor demanda de energía ha provocado la ampliación del abastecimiento energético con centrales de producción eléctrica (1.600 megavatios procedentes en un 80% de la quema de carbón sudafricano, el mayor responsable del cambio climático). Recientemente, también se ha reforzado el sistema con el proyecto de conexión con la red eléctrica continental vía cable submarino.

Asimismo, la necesidad de recursos hídricos ha potenciado la desalación de agua de mar, que ya cubre más del 40% del abastecimiento de Palma de Mallorca.

Por último, el aumento de la cantidad de basuras ha supuesto un incremento de la incineración de residuos sólidos urbanos, que supera el 40% en el caso de Mallorca. Esta técnica emite gases contaminantes que agravan el cambio climático y ponen en riesgo la salud. Provoca altas concentraciones de dioxinas y furanos, y en 2007 generó más de 108.000 toneladas de cenizas y escorias de elevada toxicidad con metales pesados (cadmio, plomo, mercurio, cromo y cobre).