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El turismo y la degradación de nuestras playas

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“Uno de cada diez españoles no irá a la playa por su deterioro”. Este es el titular que recientemente aparecía en un artículo ofrecido por un diario nacional, basado a su vez en una encuesta patrocinada por una conocida empresa cervecera.

Esta encuesta, que forma parte de estudio “Save the Beach” sobre la situación de las playas en Europa, revela que los españoles consideran a los vertidos indiscriminados, la excesiva construcción y superpoblación de la costa, como factores decisivos que están amenazando el futuro de las playas españolas.

Entre las zonas costeras más deterioradas se apunta a la Costa del Sol y Levante, una idea que para dos de cada tres de los encuestados es algo que viene de antaño, sin vislumbrar un futuro excesivamente halagüeño. De cualquier forma, con la ayuda de proyectos como éste, se podrá abordar la recuperación de una serie de playas europeas seleccionadas por los internautas entre las mas denunciadas en base a su mal estado, y entre las candidatas se encuentran las playas de Bahía de Portmán, en la cuenca minera de Cartagena-La Unión (Murcia), la de Acequión en Torrevieja (Alicante), y Güimar en Tenerife.

De cualquier forma, el estudio pretende ser moderadamente optimista, y apunta a que los visitantes europeos valoran de manera razonablemente positiva a las costas españolas, eso sí, por detrás de otras como las francesas, pero muy por delante de las italianas.

Con todo, una notable colaboradora del proyecto como es la ecologista Alexandra Cousteau, nieta del insigne oceanógrafo Jacques Cousteau, recuerda que “la indiferencia humana es la mayor amenaza para nuestras playas”, señalando que cada uno de nosotros podemos colaborar con nuestro pequeño grano de arena en la conservación de las playas, simplemente siendo cuidadosos con la recogida de basura.

Cousteau a remarcado las dudas que generan los impactos ambientales en la población en general. En este sentido, como siempre hemos referido desde el proyecto SOS Paisajes de Mar, creemos que el conocimiento debe convertirse en el medio fundamental que lleve a la sociedad a incrementar su sensibilidad hacia la conservación medioambiental y patrimonial de nuestras playas y costas.

Más información

Destrucción a toda costa: Islas Baleares

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Fotografía de Jose B. Ruiz

Extracto del Informe “Destrucción a toda Costa 2009”, de Greenpeace (continuación de nuestro análisis del informe de Greenpeace)

De los 1.283 kilómetros de costa de las Islas Baleares, un 26,9% está protegido. Las afecciones directas sobre los Espacios Naturales Protegidos (ENP) del archipiélago son difíciles de cuantificar porque, en la mayoría de casos, no se trata de grandes proyectos urbanísticos o de infraestructuras, sino de pequeños mordiscos al territorio protegido en forma de viviendas unifamiliares, carreteras, reformas, etc. Estas agresiones se traducen en un panorama global de pérdida de territorio, valores ambientales y calidad de vida para sus habitantes.

Aunque más del 40% de las viviendas están vacías la mayor parte del año, en las islas baleares se cementan o asfaltan 1,4 hectáreas de territorio cada día.

TURISMO INSOSTENIBLE

En apenas cuatro décadas, el número de visitantes se ha multiplicado por 40 hasta sobrepasar los 13 millones anuales, lo que supone un 1,2% de todo el turismo internacional. Sin embargo, y según un estudio de la Universidad de las Islas Baleares, el éxito macroeconómico no se corresponde con una mejor calidad de vida para la sociedad local.

El paradigma de esta locura está en el turismo de urbanización fija o residencial. Las Islas Baleares experimentaron el asentamiento de ciudadanos principalmente alemanes, ingleses y españoles desde el inicio de los años noventa. El sector de la construcción aporta un 10% del Valor Añadido Bruto (VAB) y ocupa a un 15% de la población activa. La Inversión Extranjera Directa inmobiliaria y de la construcción ronda los 50 millones de euros anuales, procedentes en un 30% de paraísos fiscales. Se calcula que hasta un 44% de los turistas se alojan en oferta ilegal, sin autorización de la administración turística ni pago de impuestos. Los inconvenientes sociales de la residencialización son: el incremento del precio de la vivienda, de hasta el 25% anual; la sobredimensión de las infraestructuras a cargo del erario público; la pérdida de puestos de trabajo cualificados y de negocio en la hotelería y la restauración; el cierre del acceso público al territorio; la pérdida de tierras de cultivo y la “elitización” del espacio. En las Islas Baleares un 39% de las viviendas no son de uso principal.

CONSECUENCIAS AMBIENTALES

Según la Universidad de las Islas Baleares, la construcción de urbanizaciones y segundas residencias supone un intenso consumo de suelo y territorio, por ser una ocupación extensiva e ineficiente. El 45% de la energía consumida se destina al trasporte, para estancias más cortas y frecuentes, y el 40% al consumo eléctrico.

En Baleares hay más vehículos que habitantes y el consumo de agua alcanza los 500 litros por habitante (el doble de la media nacional), debido a la abundancia de jardines y piscinas. Otro ejemplo del desequilibrio ambiental está en que Baleares tiene una tasa de producción de residuos de más de una tonelada por habitante y año, la más alta de España. Un ejemplo más de la urbanización elitista del territorio son los campos de golf. Sólo Mallorca tiene ya 23 campos de golf, y 11 más en proyecto o construcción. Cada uno de ellos consume el agua equivalente a la necesaria para abastecer a 12.000 habitantes.

LA LEY BALEAR DE VIVIENDA

Si por un lado la Ley 4/2008 de medidas urgentes para un desarrollo territorial sostenible en las Islas Baleares pretende equilibrar el desarrollo en el archipiélago, la contradicción es absoluta si se tiene en cuenta la nueva Ley de Vivienda del Govern, presentada como una ley para obtener suelo público en un momento de crisis económica. Con la recalificación de los solares, que pasarán a tener categoría de Reserva Estratégica de Suelo, se podrá usar suelo rústico para poder edificar viviendas cuando no haya posibilidad de hacerlo en urbano. La Ley permite la construcción de 5.000 viviendas en cinco en terrenos que actualmente son rústicos.

DESTRUCCIÓN POR INFRAESTRUCTURAS

La especialización turística también ha supuesto el sobredimensionamiento de las infraestructuras, especialmente de transporte: aeropuertos internacionales en las tres principales islas con más de 30 millones de pasajeros el 2008; puertos de carga con más de 13 millones de toneladas de mercancías ese mismo año; y 200 km de autopistas y desdoblamientos viarios interurbanos. Los megaproyectos de infraestructuras ensanchan las “arterias” que riegan el territorio.

Este aumento de población ha traído consigo también un mayor desarrollo de las infraestructuras de servicio, con consecuencias negativas para el medio ambiente. La mayor demanda de energía ha provocado la ampliación del abastecimiento energético con centrales de producción eléctrica (1.600 megavatios procedentes en un 80% de la quema de carbón sudafricano, el mayor responsable del cambio climático). Recientemente, también se ha reforzado el sistema con el proyecto de conexión con la red eléctrica continental vía cable submarino.

Asimismo, la necesidad de recursos hídricos ha potenciado la desalación de agua de mar, que ya cubre más del 40% del abastecimiento de Palma de Mallorca.

Por último, el aumento de la cantidad de basuras ha supuesto un incremento de la incineración de residuos sólidos urbanos, que supera el 40% en el caso de Mallorca. Esta técnica emite gases contaminantes que agravan el cambio climático y ponen en riesgo la salud. Provoca altas concentraciones de dioxinas y furanos, y en 2007 generó más de 108.000 toneladas de cenizas y escorias de elevada toxicidad con metales pesados (cadmio, plomo, mercurio, cromo y cobre).

Destrucción a toda costa: Cataluña

Fotografía de Jose B. RuizExtracto del Informe “Destrucción a toda Costa 2009”, de Greenpeace (continuación de nuestro análisis del informe de Greenpeace)

Cataluña es la comunidad autónoma con más litoral protegido, 316 km, es decir, un 57,8%. Sin embargo es precisamente en Cataluña donde el 46,5% del litoral se encuentra ya urbanizado siendo el de mayor índice de la costa española. La explicación reside en que los Espacios Naturales Protegidos se concentran en tan sólo dos puntos, Girona (con el 50%) y el entorno del Delta del Ebro (con el 43%).

EL PLAN COSTERO

El Plan Director Urbanístico del Sistema Costero (PDUSC) fue aprobado en 2005 pesar de ello llegó con cierto retraso ya que por ejemplo, las comarcas de Barcelona y el Baix Penedès ya habían consolidado o urbanizado el 100% de su frente litoral; las de Tarragona y el Baix Camp tenían más de un 40% de su suelo clasificado como urbanizable; y en la provincia de Girona, el 50% de la costa se encontraba ocupada por viviendas. En otros casos donde la situación era mejor, como en las Terres del l’Ebre, (con más del 83% de su costa libre de edificaciones), vieron como en 2008, a pesar del PDUSC, en el municipio de Deltebre se disparaba el número de licencias para nuevas viviendas (725 nuevos pisos en el Parque Natural del Delta del Ebro).

Esta deteriorada situación está directamente relacionada con el turismo residencial, ya que en 39 de los 75 municipios costeros, las viviendas principales o primeras residencias no alcanzan el 50% del total (18 municipios en la Costa Brava, 17 en la costa de Tarragona, tres en Maresme y una localidad en Garraf).

La situación del litoral catalán es, por tanto, alarmante y más si se tiene en cuenta que continúa el acoso al poco territorio costero no urbanizado que queda en la franja inmediatamente contigua a los 500 metros.

MÁS PUERTOS

Cataluña cuenta con 30.254 amarres, la cifra más elevada de todo el Estado. Desde 2007 la región ha sufrido una caída en el número de matriculaciones de embarcaciones de recreo del 20,9%,y un aumento del abandono de embarcaciones en el Mediterráneo. Pero la Generalitat va a hacer una inversión de 45 millones de euros en cuatro años (Plan de Inversiones 2009-2012) para mejorar las infraestructuras de la Costa Brava. Aunque este Plan de Puertos no pretende realizar grandes proyectos en los puertos deportivos, si plantea realizar multitud de obras. Así, en el en puerto de Blanes se va a construir un nuevo dique exterior, en el de l’Estartit una nueva dársena deportiva y una segunda fase del paseo marítimo, en el de Port de la Selva se va a alargar y mejorar el dique de cobijo, en Roses se construirá un nuevo paseo marítimo y, por último, en Palamòs se va a consolidar el muelle comercial para que se convierta en un puerto de invernada para grandes embarcaciones.

EL DESARROLLO INDUSTRIAL: CONTAMINACIÓN A TODA COSTA

En Cataluña existen muchos focos de contaminación de las aguas costeras y de los ENP. La ganadería y la agricultura conllevan la liberación al medio de sustancias que deterioran la calidad de las aguas y provocan la eutrofización de algunas masas de agua. Según datos de la Agencia Catalana del Agua, la agricultura que implica el uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas contamina el 44,1% de las aguas costeras.

El tráfico marítimo y las actividades portuarias son también origen de contaminación. En este sentido destacan los puertos de Barcelona y Tarragona. Si bien el puerto barcelonés es el que más buques recibe al año, es el de Tarragona el de mayor tráfico de productos petrolíferos de Cataluña120, por la presencia de dos refinerías en esta ciudad. También Tarragona es el punto de la costa mediterránea española donde se encuentran, acumuladas en mejillones, las concentraciones más altas de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), un potente contaminante con peligrosos efectos sobre la salud y el medio ambiente.

En Cataluña hay que destacar la presencia de una industria química muy contaminante, la del cloro. Con tres fábricas, es la comunidad autónoma donde más se ha extendido este proceso de producción. Las zonas costeras más afectadas por esta industria son el Delta del Llobregat, el litoral de la ciudad de Tarragona y el Delta del Ebro. El Instituto Español de Oceanografía ha detectado los mayores niveles de toda la costa mediterránea de acumulación de compuestos organoclorados en mejillones.